Todo motor eléctrico deja sin convertir en potencia mecánica una parte de la energía eléctrica que absorbe, y esa diferencia se transforma en calor. El calentamiento es una consecuencia normal del funcionamiento; lo importante es que el ventilador y las aletas de la carcasa puedan evacuar ese calor.
Las principales fuentes de pérdidas son:
- Pérdidas en el bobinado (cobre): calor producido por la corriente en la resistencia del bobinado; crecen rápidamente con la carga y la corriente.
- Pérdidas en el hierro: pérdidas magnéticas en las chapas del estátor y del rotor; existen incluso en vacío.
- Pérdidas en el rotor: calor de las corrientes en el rotor de jaula.
- Pérdidas mecánicas: rozamiento de los rodamientos y trabajo del ventilador.
Ejemplo de cálculo (supuesto: rendimiento del 95 %, plena carga): mientras el eje entrega 90 kW, el motor absorbe de la red 90 / 0,95 ≈ 94,7 kW; la diferencia de unos 4,7 kW debe evacuarse de forma continua como calor desde la carcasa. El rendimiento real de cada modelo figura en su tabla de datos técnicos. La sobrecarga, la tensión baja, el desequilibrio de fases o un ventilador obstruido alteran este equilibrio. Una clase de eficiencia más alta libera menos calor con la misma potencia; para más información, vea la página de preguntas sobre selección de motores eléctricos.