Un motor trifásico espera tensiones iguales entre fases. Cuando son distintas, la alimentación aplica, además del campo que gira en el sentido correcto, un pequeño campo que gira en sentido contrario. Ese campo inverso no realiza trabajo; hace circular corriente adicional por rotor y estátor y solo produce calor. Por eso un pequeño desequilibrio de tensión provoca un desequilibrio mucho mayor en las corrientes de fase.

El catálogo HEM lo indica claramente: el desequilibrio de fases aumenta el desequilibrio de corriente y el calentamiento; en la puesta en marcha deben medirse las fases.

Qué revisar en la práctica:

  • Mida las tensiones L1-L2, L2-L3 y L3-L1 en los bornes del motor.
  • Compare con pinza amperimétrica las tres corrientes de fase con carga.
  • Compruebe si grandes cargas monofásicas, como soldadoras o resistencias, se concentran en la misma fase.
  • Un borne oxidado o flojo puede provocar pérdida de tensión en una fase.

Un método sencillo para localizar el origen: rote sucesivamente los tres cables de alimentación en el lado del motor. Si la corriente alta sigue a la fase de red al cambiarla de sitio, el problema está en la alimentación; si permanece en el mismo terminal del motor, hay que revisar el bobinado o la conexión del motor.