La decisión depende de la posición del eje de salida respecto al motor, del par a transmitir, de las horas de trabajo diarias y de cuánta pérdida se tolera. El reductor de sinfín da una relación alta en una sola etapa y su salida es perpendicular al eje del motor, por lo que resulta práctico en accionamientos pequeños y medianos que deben caber en poco espacio. Los reductores helicoidales tienen menos pérdidas; en máquinas que trabajan de forma continua con par elevado, esa diferencia se refleja en la temperatura de servicio y en el consumo.
- Sinfín (HEM30–HEM130): salida en ángulo recto, relaciones de 1/7,5 a 1/100; según las tablas de las páginas de producto se combinan con motores de 0,06 a 11 kW.
- Cónico-helicoidal (serie K): también salida en ángulo recto, pero con etapas de engranajes helicoidales y cónicos; preferido para cargas pesadas y continuas.
- Helicoidal con patas (M-HEM) y ejes paralelos (HF): la salida va en la misma dirección que el motor; amplio rango de relación y par.
En el sinfín, el rendimiento suele bajar al aumentar la relación, por lo que un sinfín de relación alta puede requerir un motor mayor para el mismo par de salida. En ese caso conviene compararlo con una alternativa cónico-helicoidal. Páginas de las series: reductores de tornillo sinfín y reductores cónico-helicoidales.