Un reductor no solo transmite par; sus rodamientos también soportan las fuerzas que llegan del eje de salida. Estas fuerzas se consideran en dos direcciones:
- Carga radial: fuerza perpendicular al eje. La tensión de una correa, el tiro de una cadena o la fuerza de engrane son de este tipo. Una polea o un piñón de diámetro pequeño generan más fuerza con el mismo par.
- Carga axial: fuerza a lo largo del eje. El empuje de un transportador de tornillo o el peso o la tracción de la hélice de un agitador vertical son ejemplos.
La fuerza radial se estima con F ≈ 2000 × T / d (T en Nm, d diámetro de la polea o del piñón en mm, F en newtons). Por ejemplo, con 435 Nm de par y un piñón de 150 mm, F ≈ 5800 N; el margen de tensado de correas y cadenas aumenta este valor.
También importa dónde actúa la fuerza: cuanto más hacia el extremo del eje se sitúa la polea, mayor es su efecto sobre el rodamiento, así que móntela lo más cerca posible de la carcasa. Las cargas radiales y axiales admisibles varían con el tamaño y figuran en el catálogo; si se superan, hace falta un tamaño mayor o un apoyo adicional.