Subir una potencia no siempre significa seguridad. Si el motor trabaja muy por debajo de su potencia nominal, aumenta la proporción de pérdidas, baja el cos φ y se absorbe corriente reactiva innecesaria para el mismo trabajo. Como indica nuestro catálogo, un motor que trabaja de forma continua con poca carga se queda en su zona de bajo rendimiento.

Un motor sobredimensionado tiene además otros costes:

  • Aumenta la corriente de arranque; el interruptor, el contactor y la sección del cable también deben crecer.
  • La carcasa puede cambiar: a igual velocidad, la potencia siguiente puede pasar a otra carcasa IEC y otro eje, y la bancada y el acoplamiento actuales pueden no servir.
  • El exceso de par de arranque puede llegar a correas, acoplamientos o reductor como un golpe brusco.

Los casos en que sí hace falta más potencia están claros: ambiente por encima de +40 °C o altitud superior a 1000 m, arranques pesados y largos, arranques y paradas frecuentes, o una carga medida muy cercana a la nominal.

Lo correcto es medir la corriente del motor actual en producción normal y compararla con la de placa. Si se mantiene cerca del valor de placa y el motor se calienta, se valora aumentar; si está claramente por debajo, se valora mantener la misma potencia. Los pasos se explican en nuestra guía de selección de motores paso a paso.