Con arranques y paradas frecuentes, lo que fatiga al motor es más el arranque que la marcha. En arranque directo el motor absorbe durante un instante varias veces su corriente nominal; en el modelo de 7,5 kW y 4 polos del catálogo esa relación (Is/In) es 7,5. Si el calor de esa corriente no se disipa entre arranques, el bobinado se calienta un poco más en cada ciclo.

Datos que hay que reunir antes de elegir:

  • Arranques por hora y duración de cada marcha
  • Si el arranque es en carga o ligero, e inercia de la máquina
  • Si el motor se detiene del todo en cada parada y si invierte el giro
  • Método de arranque

Con estos datos se valoran estas opciones:

  • Una potencia o una carcasa más: aporta más capacidad térmica.
  • Sensor PTC o PT100 en el bobinado (opción de pedido): vigila la temperatura real del bobinado, que el relé térmico no ve.
  • Arranque suave o control de velocidad: reduce la corriente de arranque y el golpe mecánico.

Nuestros motores estándar están definidos para servicio continuo S1; un servicio con muchos arranques y paradas debe indicarse claramente en el pedido. La parte de protección se trata en nuestro artículo sobre dispositivos de protección del motor.