Si una cinta transportadora no arranca cargada, lo primero no es montar un motor más grande ni cambiar la relación del reductor, sino averiguar qué impide el arranque. En la mayoría de los casos el problema es una caída de tensión, un ajuste de arranque incorrecto o un bloqueo mecánico, y no hace falta cambiar ni la potencia ni la relación. Si la causa es realmente la falta de par, la decisión depende de una pregunta: ¿puede bajar la velocidad de la cinta? Si puede, se estudia la relación del reductor; si no puede, la potencia del motor (y la capacidad de par del reductor).

Primero, interprete bien el síntoma
«No arranca» puede significar cosas distintas, y cada una apunta a una causa diferente. Al describir la avería, anote cuál de estas ocurre:
- El motor no gira en absoluto y zumba: el motor recibe tensión, pero no se genera par suficiente en el eje o falta una fase. En este caso no deje el motor con tensión más de unos segundos; el devanado se calienta muy rápido.
- La cinta se mueve despacio pero no acelera: el motor se queda atascado a baja velocidad. Es habitual en la etapa de estrella del arranque estrella-triángulo o en la rampa de arranque de un variador.
- La cinta arranca, pero el térmico salta a los pocos minutos: no es un problema de arranque, sino de sobrecarga continua. Puede haber aumentado la capacidad, cambiado la inclinación o crecido el rozamiento.
- Solo no arranca tras una parada larga: el material puede haberse asentado, pegado o congelado sobre la cinta; el aceite frío del reductor también aumenta la resistencia en el primer arranque.
Comprobaciones sin tocar el motor
Cambiar la potencia o la relación es una decisión costosa. Antes, termine las comprobaciones baratas y rápidas:
- Tensión en el momento del arranque: un cable largo o un transformador débil hacen bajar la tensión mientras se absorbe la corriente de arranque. Como el par del motor asíncrono varía con el cuadrado de la tensión, una pequeña caída de tensión supone una pérdida de par apreciable. Pida que la medida se haga en los bornes del motor durante el arranque.
- Sistema de arranque: el arranque estrella-triángulo reduce el par de arranque a aproximadamente un tercio. En una cinta cargada e inclinada, el motor puede no alcanzar velocidad suficiente en estrella; el temporizador también puede conmutar demasiado pronto o demasiado tarde.
- Fases y conexión: un borne flojo o un fusible fundido dejan el motor a dos fases. Confirme que el motor con placa 400/690 V está conectado en triángulo en la red de 400 V.
- Resistencia mecánica: rodillos que no giran, una cinta demasiado tensada, rascadores que aprietan en exceso y material acumulado bajo el tambor multiplican la resistencia al arranque.
- Reductor: se comprueban el nivel de aceite, su viscosidad en frío y el desgaste de los engranajes. Un reductor desgastado transmite cargas de choque al motor y a los acoplamientos.
Si una de estas comprobaciones explica el problema, corríjalo primero. Con el mismo motor y la misma relación, la cinta suele volver a arrancar con normalidad.
Si realmente falta par: comparación de las dos opciones
Si las comprobaciones salen limpias y hay un aumento permanente de carga, como más capacidad o un cambio de inclinación, hay dos caminos. La comparación siguiente usa valores hipotéticos y solo ilustra el método: el motor actual es de 5,5 kW y 4 polos (par nominal 36 Nm, 1460 rpm), la relación del reductor es 1:30 y su rendimiento se toma como 0,9.
| Opción | Par a la salida del reductor (aprox.) | Velocidad de la cinta | Punto a vigilar |
|---|---|---|---|
| Situación actual: 5,5 kW, relación 1:30 | 36 × 30 × 0,9 ≈ 970 Nm | Sin cambios | Referencia |
| Aumentar la relación: 5,5 kW, relación 1:40 | 36 × 40 × 0,9 ≈ 1300 Nm | Baja aproximadamente un 25 % | La capacidad de transporte baja junto con la velocidad |
| Aumentar la potencia: 7,5 kW, relación 1:30 | 49,1 × 30 × 0,9 ≈ 1325 Nm | Sin cambios | Se comprueban el par nominal del reductor y la carcasa del motor |
La tabla muestra que ambas opciones pueden dar un aumento de par similar a la salida; la diferencia está en el precio que se paga. El cambio de relación sacrifica velocidad, mientras que el aumento de potencia exige más al reductor y a la unión.
¿Cuándo tiene sentido cambiar la relación del reductor?
- Cuando hay margen en la velocidad de la cinta y el objetivo de capacidad también se cumple con una cinta más lenta.
- Cuando la potencia del motor ya es suficiente en marcha continua y el problema está solo en el arranque en carga.
- Cuando existe un tren de engranajes de otra relación para la carcasa actual del reductor, o un reductor de otra relación con las mismas medidas de unión.
Recuerde: al aumentar la relación, la cinta se ralentiza y disminuye el material transportado por minuto. En una cinta que no arranca por un aumento de capacidad, subir la relación seguirá sin alcanzar la capacidad buscada.
¿Cuándo tiene sentido aumentar la potencia del motor?
- Cuando la velocidad de la cinta debe mantenerse constante por exigencias del proceso.
- Cuando el motor absorbe una corriente al límite no solo al arrancar, sino también en marcha continua.
- Cuando el par nominal de salida y el factor de servicio del reductor admiten el motor mayor. Si la placa del reductor no indica este dato, debe consultarse al fabricante del reductor.
Un aumento de potencia a menudo implica también un cambio de carcasa. El modelo de 5,5 kW y 4 polos tiene carcasa 132S y el de 7,5 kW y 4 polos carcasa 132M; aunque la altura de eje es la misma, la distancia entre taladros de las patas es diferente. En una unión por brida debe confirmarse además que la brida de entrada y el casquillo del eje del reductor encajan con el motor nuevo.











